“Gestión Territorial, un Pilar fundamental para la Sostenibilidad en las
Áreas Protegidas”
Nombre: Pablo Ramos Roncal
Programa Académico: Maestría en Gestión
de Áreas Protegidas
Introducción.
Los principios enunciados en la “Carta a la
Madre Tierra”, están directamente relacionados a la necesidad de establecer
criterios y estrategias para el buen manejo y aprovechamiento sostenible de los
recursos, tomando en cuenta el principio de interrelación armónica que debe existir
entre hombre-naturaleza-planeta tierra, y todos los fenómenos geográficos
existentes dentro de la misma. En este
sentido la gestión territorial toma en cuenta dicha interrelación, con el fin
de promover un manejo adecuado del territorio, en este caso las áreas protegidas,
que son espacios creados con objetivos de conservación en los cuales se trata
de establecer una relación de mutuo beneficio entre todos los actores que están
involucrados.
La gestión territorial dentro de las áreas protegidas
cumple un rol muy importante para las comunidades indígenas que habitan en
ellas, al ayudar al manejo de su
territorio aprovechando todas sus potencialidades de manera sostenible, para
garantizar el futuro de las generaciones próximas utilizando los saberes
locales acentuados en el vivir bien, forjando su identidad y cultura para
defender y ejercer sus derechos sobre su territorio, generando una armonía con
la naturaleza, para así poder alcanzar efectivamente los objetivos bajo los cuales
las áreas protegidas fueron creadas.
Desarrollo.
En los últimos años se vino presentando en Latinoamérica
y en Bolivia un deterioro de los procesos de gestión en las áreas protegidas y
un mayor deterioro de los ecosistemas, poblaciones de especies y recursos
naturales causados mayormente por un mal manejo y un mal aprovechamiento de los
recursos. El uso intensivo de los recursos naturales, el avance acelerado de la
frontera agrícola y la actividad ganadera, el uso no controlado de recursos de
la biodiversidad, los nuevos asentamientos humanos no planificados siendo estos
cada vez mayores a causa de la apertura de nuevos caminos, la extracción ilegal
de madera, la caza de subsistencia y la caza ilegal de especies en peligro de
extinción, los cambios de uso de suelo y el manejo no sostenible son las
principales amenazas que sufren las áreas protegidas; las mismas requieren de
una visión nacional de tratamiento integral del territorio, generando criterios
y estrategias que ayuden a la adaptación de estas amenazas en lo que se refiere
a gestión territorial.
Según Arandia (2009) se
define a la gestión territorial como un proceso en construcción, el cual
permite que los pueblos indígenas consoliden sus espacios territoriales impulsando
el uso y manejo racional de los recursos naturales y humanos. En este proceso
se identifican las dimensiones: económica-ambiental, referida al ejercicio de
la territorialidad, que se determina por un sistema de producción que les
permitirá usar eficientemente los factores productivos, salvaguardando así la
capacidad regenerativa de la tierra; otra sociocultural, en la cual el sistema
de relaciones económicas, sociales y estructuras organizativas sirven de base al
proceso de desarrollo; por último, la dimensión política y administrativa,
referida a la gobernanza y capacidad de decisión, en que las iniciativas de los
pueblos indígenas puedan establecer un entorno local favorable a la producción
e impulsar un desarrollo armónico y sostenible con la biodiversidad dentro de
su espacio territorial.
Por lo tanto, el
territorio es la base fundamental para la proyección de vida; este componente
se constituye en el eje articulador de su interacción con el Estado, y se puede
evidenciar que el territorio es cada vez más importante, tanto en lo físico-natural
como en lo socio-cultural. La gestión de los recursos naturales, el problema
del acceso a la tierra, la gobernabilidad, las cadenas productivas, las
políticas de infraestructura y la reciprocidad son temas fundamentales relacionados
con el territorio (Mazurek, 2006).
De este modo, los conceptos de gestión de áreas
protegidas, territorio y territorialidad, no pueden ser separados entre si ya
que representan el escenario de vida donde convergen el espacio geográfico, los
pueblos indígenas, los recursos naturales, la biodiversidad, las estrategias de
vida y las políticas de gestión entre Estado y Sociedad (Espinoza y Czerwenka,
2009).
Conclusión.
Las áreas protegidas se han convertido en los espacios de
concentración de múltiples valores. Estas áreas conservan la biodiversidad y la
diversidad cultural de sus habitantes expresada en sus saberes y conocimientos,
enfocados en el cuidado de la Madre Tierra.
La gestión territorial constituye un enfoque que integra
la conservación de la biodiversidad con el Vivir Bien, ya que se incluyen la
dimensión social, cultural y espiritual. La implementación de la gestión
territorial o gestión del territorio en las áreas protegidas fortalecerá la
alianza de las mismas con los actores involucrados, generando elementos que
permitan un adecuado control del territorio tomando en cuenta una autonomía,
identidad cultural, autogestión, negociación, concertación, conservación y
restauración de los Ecosistemas.
Bibliografía.
Arandia, M. (2009).
Gestión Territorial, el camino a seguir por las autonomías indígenas. La Paz,
Bolivia.
Espinoza, C. W.,
Czerwenka J. (2009). Hacia la reciprocidad entre Estado y sociedad en la
gestión de las áreas protegidas de Bolivia. La Paz, Bolivia.
Mazurek, H. (2006).
Espacio, territorio conceptos, enfoques y metodologías de investigación.